miércoles, 8 de junio de 2011

SOCIALISMO EN RETROCESO

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¿ESTA MUERTO EL SOCIALISMO?

     La debacle del socialismo como sistema socioeconómico en el mundo y especialmente en Europa, no responde sino las pésimas gestiones de aquellos que lideraron esa apuesta política en los últimos treinta años. Las revoluciones sociales que removieron los cimientos de decenas de países alrededor del orbe, sobre todo en África, Asia y América al sur del río Bravo, desde mediados del siglo pasado y que supusieron un soplo de aire nuevo para las deprimidas y explotadas sociedades del tercer mundo, acabaron por convertirse en unas dictaduras peores que las derribadas por los socialistas. Corea del Norte y Cuba, son los ejemplos más destacados de esas dictaduras populares. Pero en las últimas tres décadas, también algunos países europeos cayeron bajo el influjo socialista de una sociedad mejor.

     La Francia de Mitterrand intentó demostrar que un gran país europeo, altamente industrializado y con una larga historia democrática, estaba preparado en 1981 para conformar la sociedad igualitaria perseguida por los principios de la Revolución Francesa. Exitoso en los primeros años, el experimento francés caería abatido en los siguientes lustros por los escándalos de corrupción y enriquecimiento ilícito de sus principales líderes, entre ellos el mismo presidente Mitterrand, a pesar de los evidentes logros sociales de sus dos mandatos. El giro hacia la derecha, pasando por Jacques Chirac y el actual Nicolás Sarkozy, no hace sino confirmar el fin del socialismo en Francia y la posibilidad de un régimen ultraderechista en las próximas elecciones, ya que la heredera de Jean Marie Le Pen, Marine Le Pen, ha conseguido un ascenso espectacular en las preferencias del electorado, con su partido racista y xenófobo.

     Los casos de España, Grecia y Portugal, son paralelos pero diferentes al francés. Los tres países salieron directamente de una dictadura. Grecia, el país que ocupa los titulares de Europa debido a su desastrosa economía, es gobernada desde 1981 por una dinastía al puro estilo dictatorial: los Papandreu. Tres décadas de nefastas gestiones que han sumido al pueblo heleno en una crisis tras de la otra, gobernando más como una dictadura capitalista, con varios y sonados escándalos de corrupción, el último de los cuales involucra el cobro de pensiones de casi cinco mil personas, fallecidas todas, durante al menos una década. En Portugal, una vez derrocado el dictador Salazar, tres ministros socialistas han ocupado el gobierno luso. Mario Soares, Antonio Guterres y José Sócrates. Este último acaba de perder las elecciones ante la derecha conservadora y se asoma el fantasma del rescate financiero de la UE.

     En España, Felipe González inició una carrera que parecía destinada a convertir a España en un referente mundial, un ejemplo de las bondades del sistema socialista. Y lo consiguió al principio, como lo hicieron Mitterrand, Papandreu y Soares al principio de sus mandatos. Pero al igual que a los anteriores, el eternizamiento en el poder, la corrupción rampante y los múltiples escándalos relacionados con enriquecimiento ilícito, el tráfico de influencias y la decadencia de los principios del socialismo, así como la más reciente sumisión del presidente Zapatero al poder de los mercados financieros internacionales, así como los continuos recortes a las prestaciones sociales básicas, como sanidad y educación, han conducido al socialismo español y europeo al borde del abismo. Por todos los frentes políticos de Europa, la derecha gana terreno y elecciones.

     La realidad actual es que el sistema capitalista domina Europa en su totalidad y la opción política conservadora se hace con el poder y el socialismo no tiene cabida ahora en los espacios que dominaba antaño. Podemos extraer dos conclusiones de éste cambio radical de las ideologías. La primera, es que el socialismo se desploma por la corrupción de sus representantes. La otra, es que el capitalismo sigue en auge por la misma razón, la corrupción de sus representantes. Y es que, lo que es virtud en unos, se vuelve defecto en otros. La mejor prueba de ello, es que el partido popular gana elecciones con la mayor cantidad de políticos corruptos en la historia de España.

 

    

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